¿Has decidido dar el gran paso y comprarte un piso? ¿Prefieres seguir de alquiler pero quieres cambiar de vivienda? Sea cual sea tu situación hay unas cuantas cosas a tener en cuenta cuando eliges un inmueble.

LA UBICACIÓN: Aunque parezca obvio la situación geográfica de tu piso es un factor determinante. La zona, el barrio e incluso la ciudad determinaran muchos otras cosas importantes. Puedes pasear por la zona algunas veces antes de escoger: detectar qué servicios tiene el barrio, cómo vive la comunidad, etc.

LA LUZ: Tal vez el requisito fundamental. La orientación de tu casa te dará las claves: ¿luz directa o solo iluminación? Decide si prefieres un comedor esquinero para aprovechar el recorrido del sol o si solo con que te caliente por la mañana o por la tarde tienes suficiente.

LOS ACABADOS: Una buena carpintería y aluminios de calidad aislarán la casa y te ayudarán a mantener su eficiencia energética. No escatimes en los acabados, son el verdadero valor añadido de un hogar. Por no hablar de que sin unos buenos materiales lo más seguro es que el deterioro se más rápido.

EL PRECIO: Esta claro que nos tenemos que adaptar al bolsillo pero tener poco presupuesto no quiere decir conformarse con un mal piso. Haz una lista de requisitos que quieras que tenga tu casa y prioriza. Será la manera de no renunciar al confort pero ser coherente y no agotarte buscando.

EL VECINDARIO: En la vida hay épocas de todo: a veces nos apetece estar más activos y preferimos vivir en el centro de la ciudad y otras en las que nos tira la vida contemplativa. Razona dónde quieres vivir y evítate sorpresas.

LOS RUIDOS: Si nos preguntamos: coches o pájaros la respuesta parece evidente pero ya sabemos que hay muchos grises entre los blancos y los negros. Visita el inmueble más de una vez y en distintas horas del día para ver cómo se comporta según el momento.

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